La imposibilidad de comunicarnos

Un dato curioso o más bien gracioso.

Ayer llegué a la oficina muy temprano en la mañana antes de que llegara nadie,  pues quería adelantar un montón de trabajo que tenía acumulado y que durante el día entre llamadas y atender algunos clientes se hace casi imposible.

Me llamó la atención que la lucecita de la máquina grabadora estaba parpadeando insistentemente, así que hundí el botón contestador y escuché el siguiente mensaje:

Carlos favor de comunicarte con Juan Carlos al 5386-2890, es sumamente urgente que me llames hoy.

De inmediato reconocí su voz, pero no me había dejado el código de entrada al país.  Recordé que hacía un tiempo atrás me había dado una tarjeta de representación en una convención que estuvimos, así que busqué en mi tarjetero como por unos diez minutos hasta que di con ella.  No me van a creer, pero el número que estaba allí impreso era 5386-2890, tampoco tenía el área o código de entrada al país.

Después de romperme la cabeza por un rato, recordé de qué país me llamaba.  Llamé a la operadora y me indicó que tenía que saber el pueblo de donde era, pues como sabrán hay países como Colombia, Perú etc. que cuentan con más de un código de entrada así, que estaba medio frito.  Bueno no me di por vencido decidí esta vez usar el Internet, ¡ha! esa era la solución, ahí se encuentra todo, claro por que no, estamos en siglo 21 y ahí si es verdad que no hay nada que no se pueda conseguir.

Bueno, entré a uno de los buscadores y busqué el nombre del negocio, resulta que también, en cada país hay vente negocios con el mismo nombre, pues nosotros en este campo para variar repetimos bastante los nombres.  Acaso no nos viene a la mente más de uno cuando escuchamos, por ejemplo Jardines del Recuerdo, Jardines de Paz, verdad que si.  Estoy seguro que sino en el mismo país de uno, al menos en otros países si los  conocemos.

Pero finalmente conseguí la página de Internet del negocio que buscaba.  Estaba feliz pues me iba comunicar ya con mi amigo.  Presioné el indicador que lee: Contactos, o contáctenos y que creen ahí estaba el número: 5386-2890 sin código de entrada.

Mi último recurso era enviarle un email o mensaje electrónico así que le escribí lo siguiente:

Juan Carlos:

Siempre es un gusto saludarte.  Escuche tu mensaje en la grabadora en la mañana pero tu numero no se entiende muy bien (no quise decirle lo del código) así que por favor envíame por este medio tu número completo para poder hacerte una llamadita.

Saludos

Carlos Colón

La respuesta fue la siguiente:

Estimado Carlos:

Muchas gracias por escribirme, me urge contactarme contigo por favor, por favor  llámame al 5386-2890 lo antes posibles.

Así que ya saben, me tocó volverle a escribir e indicarle esta vez:

Juan Carlos:

Tienes que enviarme el código de entrada a tu país, pues esta seria la única forma que me puedo comunicar contigo.

No podía creer que pleno siglo 21, donde la comunicación es “tan buena” y todo el mundo, o más bien casi todo el mundo tiene, teléfono en la residencia, teléfono celular,  correo electrónico, mensajes de texto, buscadores de personas sea tan difícil comunicarse. 

Ahora entiendo uno de esos mensajes que recibí el otro día donde hacían una aseveración que encontré sarcásticas.  Decían que para comunicarse con una persona había que marcar al menos 3 número diferentes y enviar dos mensajes electrónicos.  Me estuvo muy gracioso el comentario pero es irreal.  Nunca pensé que esto me fuera a pasar a mi, pero me había pasado.

Bueno finalmente nos comunicamos y pudimos resolver el percance que le había surgido a mi amigo. 

De hecho, esto me tomó entre una cosa y la otra casi hasta las 2:00 de la tarde así que se imaginaran que el haber madrugado y llegado a la oficina tan temprano no me ayudó.  Todavía tengo el montón de trabajo acumulado por la culpa de un código de área, o código de un país.  Aquí no funcionó el dicho de: El que madruga Dios lo ayuda.

Amigos la moraleja de todo esto es que debemos tomar un poco de conciencia.  Miremos nuestras páginas de Internet, nuestras tarjetas de representación y para  que estemos seguros que los números telefónicos estén completos.  Nunca sabemos cuando vamos a recibir negocios de otros lugares, que no sean dentro de nuestro país  y podamos perder una buena venta. 

Recordemos que muchas personas han emigrado de un país a otro, que les fallecen familiares o amigos y  podrían necesitar de nuestros servicios.

En mi caso me hubiera quedado muy preocupado si no hubiese podido comunicarme con mi amigo Juan Carlos.  Sabemos que nuestras mentes corren muy aprisa y ese día aunque ustedes no lo crean mientras iba transcurriendo el tiempo y no podía comunicarme con él pasaban por mi mentes un sinnúmero de cosas negativas que podían haber pasado y yo imposibilitado en comunicarme. 

Gracias a Dios, después de comunicarme con él me di cuenta que no era nada de vida o muerte y todo se resolvió muy fácil.   Pero por otro lado si hubiese sido algo verdaderamente urgente y por la inconveniencia de tres numeritos a lo mejor hubiésemos tenido un mal rato.

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